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MIS PENSAMIENTOS FILOSÓFICOS A LOS 27 AÑOS

(PARA DESARROLLAR  CADA UNO AMPLIAMENTE)

   Lo que sigue, es copia de un folio que guardo; y escribí  comenzando así:

 

                                  Puigcerdá ..................................27 - Febrero - 1.950

 

¡ P E N S A M I E N T O S !

 

                                  El cerebro piensa; el corazón siente; la conciencia dicta.

      Para los excéntricos y los abúlicos no hay otra salida más que la rutina que han heredado de una y otra generación.

     ¿Por qué temer los primeros errores? los únicos que nunca se equivocan, son los que nunca emprendieron nada.

     No creer en un ser supremo y que está por encima de nosotros, es cosa de hombres sin entrañas, comparables únicamente con las rocas, ya que con los animales y las plantas, no tendría semejanza.

     La felicidad verdadera no existe; y si alguna vez hace su aparición, única y exclusivamente está reservada para aquellos que se conforman con su suerte.

     Estamos deseando de que se pasen las horas y no nos damos cuenta de que se termina nuestra existencia.

     Tener amigos en los tiempos de abundancia, es cosa fácil; conservar uno en la decadencia, es una de las cosas más grandes que pueden existir.

     Escoger un amigo cuesta mucho más que todo lo que en sí encierra vulgarmente esta palabra. Amistades muchas; amigos pocos.

     Cuando estamos enfermos, no deseamos más que la salud; y cuando ésta la tenemos por completo, nos faltan muchas cosas.

     No sabemos lo que han sufrido nuestros padres, mientras que nosotros no tenemos hijos.

     Si llegáramos al mundo sabiendo lo que en sí encierra la palabra "padres"; mejor dicho: si la comprendiéramos durante nuestra permanencia en este valle de lágrimas, haríamos del hogar un segundo paraíso.

     Hay películas de cine que son más destructoras que una plaga de langostas; las primeras van arrastrando la cosecha de muchos años de trabajo, sin que haya nadie que lo impida; sin embargo, para las segundas, empleamos todos los medios que están a nuestro alcance para exterminarlas. ¿Por qué las películas inmorales tienen tantos admiradores en la sociedad presente? No hay duda de que estamos tan ciegos y somos tan torpes, que no queremos ver lo que se coloca delante de nuestros ojos.

     Si todos tuviéramos las mismas ideas, no sería posible la sociedad.

     Los hechos atribuidos a la casualidad, son mal fundados, ya que únicamente son momentos de la vida que se enlazan unos con otros, los cuales traen como consecuencia lo que tiene que pasar.

     Al venir al mundo todos valemos lo mismo; durante la vida hay grandes diferencias; la muerte nos vuelve a igualar.

     El dinero ha resuelto durante todos los tiempos los grandes problemas económicos; sin embargo, no ha podido reportar la felicidad verdadera a un solo hombre.

     Si talamos los bosques para dar paso a la agricultura, nos encontraremos muy pronto en que habrán desaparecido las dos cosas.

     En la vida se suceden todas las cosas paulatinamente; no es por los artificios de los hombres, son los efectos de la propia naturaleza.

     Cuando empleamos el dinero en cosas superfluas y que en parte no son imprescindibles, estamos condenados a la crítica y a la murmuración de nuestros sucesores.

     La moda es una calamidad necesaria; al mismo tiempo que lleva consigo la pobreza a los ricos y el tormento a los pobres.

     Si fuéramos a pensar en las enfermedades que uno puede coger, no podríamos dar un paso sin pensar en ello durante la vida.

     Muchas veces, el salvarse de una enfermedad es el desprecio al peligro.

     El tiempo para nosotros no se ve a simple vista, pero cada minuto, mejor dicho, cada fracción de segundo que pasa, deja huellas en nuestra persona que no podríamos sustituirlas con todo el oro del mundo.

     La mujer que a los 27 años dice la edad que tiene, está dispuesta a llevar a la realidad cosas inverosímiles.

     Una mujer sin moral, acarrea para la sociedad graves consecuencias.

     El que posee una mujer bella, está en las mismas circunstancias que el que tiene un saco de oro; su semejanza existe en que los dos pueden ser robados en cualquier momento.

     Si deseamos que la sociedad mejore, tenemos que educar e instruir a los hijos por medio de la institución familiar.

     Es fácil hablar cuando no se sabe lo que se habla.

     No debemos pensar en cómo viven la vida los que están por encima de nosotros; sino mirar atrás; y entonces nos creeremos unos verdaderos reyes.

     Las cosas que se hacen mal, sin pensarlas antes bien, son atribuidas en muchas ocasiones al designio de la mala suerte.

     Dar una palabra para después no cumplirla, es mil veces peor que decir: "no quiero hacerla".

     En la antigüedad había muy pocos ricos que supieran las necesidades que pasaban los pobres; esto no es de extrañar, ya que hoy hay ricos que ayer fueron pobres, que las desconocen por completo.

     En la antigüedad, los esclavos se conformaban con su suerte, pensando que habían venido al mundo para tal fin; hoy sin embargo, en pleno siglo XX, hay muchos esclavos a sabiendas.

     Otra cosa sería la Humanidad si durante la vida, nos acordáramos un  poco más de la muerte.

     Tengamos fe y constancia en lo que nos propongamos; es la única forma de salvar las dificultades que se nos presenten durante la vida.

     La Paz del Mundo no puede llegar mientras no la haya en las naciones, y ésta a su vez si no existe en la familia.