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                                 L  O  S           T  E  M  P  L  A  R  I  O  S

 

                                                                   Por  Pausilipo  Oteo Gómez

 

   A punto estuvieron de alterar  lo establecido por la Iglesia y el Imperio no consiguieron porque se les adelantó el Rey de Francia Felipe el Hermoso en unión del Papa  Clemente V. El primero por hacerse con sus riquezas y el segundo por complacer al Rey.

 

   Hemos de hacer notar que los Templarios eran monjes guerreros, al servicio del Papa  y sin permiso de éste, no podía disolver la mencionada Orden.  Pero el Rey que estaba muy falto de dinero, por las continuas guerras que le acosaban por todas partes, y con ocasión de unas revueltas que hubo en París, por motivo entre otras cosas por la subida de los artículos de primera necesidad , no le quedó más remedio que refugiarse en la casa   madre del Temple para evitar la furia  de los revoltosos.—Allí el Maestre de los Templarios Jacobo de Molay, con su buena intención y sin pensar  en lo que poco tiempo después le iba   a venir encima , le enseñó  y le comentó algo relativo a la Orden, que el Rey muy ladino  retuvo en la memoria con mucha complacencia .

 

  La detención de los Templarios en Francia fue de una forma súbita ,aplastante, todos los comisarios donde había alguno de la Orden, recibieron con antelación un sobre cerrado donde se ordenaba, día, hora y minuto en que debía abrirse dicho sobre y acto seguido detener sin contemplaciones  a todos los Templarios , sin respetar categorías  de ninguna clase .

 

   Este Rey Felipe IV , que se creía el amo del mundo para disolver la orden del Temple, se llevó por delante a dos Papas hasta que nombraron uno que  le convenía para sus fines.

 

   Dentro de la Orden como en la mayor parte donde  conviven aglomeraciones, siempre hay algún descontento, éstos, bien sea por medrar o por resabiados , lanzaron a los cuatro vientos las anomalías  que había en los conventos y castillos de los Templarios.

 

   Muchas de éstas anomalías se ampliaron con la tortura, el Rey es lo quería ver, y a la vista de todo ello, achuchaba  al Papa, y a este  no le quedó más remedio que por mediación de una bula   disolver la  mencionada Orden del Temple