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LA CONQUISTA DE UNA MOZA DE LOS MONTES PIRINEOS EN EL AÑO 45

  Compañeros de aventuras

si me  prestáis  atención

os explicare  esta historia

que a mi mismo me pasó.

 

  Era una tarde de Enero

que estaba un poco cabreado

y yo le dije a un amigo,

voy hacer un desembarco.

 

  El temporal de agua y nieve

no estaba muy favorable

pero preparé  muy pronto

las vituallas y atalajes.

 

  Eché los botes al mar

con bastante precaución,

también preparé el torpedo

para apoyar a la acción.

 

  Mi conquista  consistía

en una isla pequeña

que a unos doscientos metros

se encontraba de mis tierras

 

  Empleé los portaaviones

cruceros y dragaminas

y todos los submarinos

que en la actualidad tenía.

 

  Entre borrascas y truenos

relámpagos y centellas

así me eche lo a la mar

a realizar mi empresa.

 

  De una manera muy fácil

a la costa me acerqué

y allí estuve yo tres días

si saco o si meto el pie.

 

  En el fragor del combate

y lo más de la batalla

ella recibió auxilio

de otra isla muy cercana.

 

  La isla que conquistaba

era  una divinidad

sus lagos y sus praderas

eran bellos de verdad.

 

  y  a pesar de todo eso

esperando una derrota

no cesaba en mis intentos

por una parte y por otra.

 

  Al tercer día de guerra

entre la nieve y la escarcha

tuve yo que retirarme

por aquella isla extraña.

 

  Hice un repliegue con orden

con aviación y flota

y me retiré a mis tierras

sin perder ni una gorda.- 

  Me gustaron las conquistas

de una manera fatal

pero no la reconquistas

por si hay que reembarcar.

  

  Tuve que reembarcarme

porque no quería guerra

que tenía otra más grande

allá cerca de mi tierra.

 

    A Napoleón le gana

esta historia sin igual

 y a nuestro gran Rey Felipe

fundador del Escorial.

 

  Hay una cosa difícil

en este mundo fatal

hacer uno un desembarco

y tener que reembarcar.

 

  Esto no es ninguna broma

ni tampoco ningún cuento

por que  me pasó a mi

aquí mismo en este pueblo.

 

 Villanúa se llamaba

de la provincia de Huesca

buen recuerdo me quedó

aunque mentira parezca.

 

  Los  Maquis con catalejos

desde el monte vigilaban

les daba miedo bajar

por si a caso tropezaban

    

  Y con esto me despido

de todos mis compatriotas

amigos de desembarcos

aventuras y otras cosas.

 

   De todos mis radio escuchas

me despido por completo

deseando que no pase

nunca en la vida más esto.

 

  Se visó por la censura

aquí mismo en esta casa

con una botella de vino

y otra de la castellana.

 

  Señores con esto a Dios

que ya es hora de cenar

a fajina ya han tocado

y esto no puede esperar.

 

  Va firmado y rubricado

en presencia tres testigos

a dos días de Febrero

del año  1.945.

 

  Rehecho en Gerona a 25 de Agosto del  2.004.

 

Autor: Pausilipo Oteo