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(La página 126 no figura en esta auto biografía por causas ajenas a mi voluntad.- que ha pasado  del 125 al 127)-    Pausilipo Oteo Gómez     Página  127- 

 

  Decíamos en la página 125, que cuando llegamos a lo alto del otero, divisamos en el fondo un gran lago, que al otro lado había una plataforma de barco, llamamos a voces y sale uno con un megáfono diciendo que están comiendo que ahora vienen.

 

   Llegaron, montamos   y nos trasladaron al otro lado después de  enterarnos que el pantano se llamaba de Buendía. Era el Domingos de Ramos y carretera adelante en el primer pueblo que encontramos nos paramos a comer. Llegada la hora de emprender la marcha, colocamos cada cosa en su sitio, y de nuevo a la carretera, llegamos a Guadalajara y fuimos directamente al hospital, que aquella misma tarde daban de alta a ni hermana  Flora, (a la que habían operado hacía como un mes, en febrero del 68), una vez vista y que estaba completamente bien, por no hacer bulto en la habitación, me bajé a la puerta de la calle, me senté en un poyo, y no se cómo ni porqué, que  me mareé, cosa que nunca antes ni hasta la presente en la vida, me ha pasado cosa semejante…

 

   Todo preparado y la burra cargada a tope, y los demás hubieron de ir en el tren, y nos juntamos todos en el pueblo que se llama Maluque. Al otro día  les acompañamos hasta la hora de la comida y después  a descansar un rato. (Cuando dejaron el pueblo nuestro, mi hermana Flora y su marido Antonio, estuvieron un año en un pueblo llamado Usanos, desde el verano de 1.962 hasta el verano de 1963).

 

   Seguidamente emprendimos la marcha  con vistas de llegar a Madrid, según íbamos entrando en la carretera general se veían más coches, nosotros teníamos que ir a la Cruz de los Caídos, como el tráfico rodado aumentaba, mi preocupación para salir de aquel atolladero se hacía más complicado, siempre a la derecha de la carretera, llegué a un lugar donde se podía detener el vehículo un momento, con las prisas, le pregunté a un viandante por la Cruz de los Caídos, (no el monumento que hay en los montes de Guadarrama, sino en un lugar de la capital, donde acababa la calle de Alcalá, que era por donde vivía entonces mi hermana Paulina y su familia), me dijo en pocas palabras que estaba muy atrás y al otro lado de la carretera. No lo pensé, actué con rapidez, pero con seguridad, en vez de dar la vuelta a toda la manzana, me fui arrimando poco a poco a la izquierda valiéndome de la mano y la luz, cuando estuve en lugar que me convenía, esperé a  que el semáforo se pusiera rojo, ese fue el momento que aproveche para pasar al otro lado, sin ningún tropiezo ni nadie que me llamara la atención me coloque en el lugar que me convenía.

 

   Una vez allí y cambiando de color el semáforo, emprendo la marcha hacia delante, tan tranquilo, pero siempre mirando toda la familia a la derecha por si se veía la Cruz antes citada. –Casualidad, nos esperaban al lado de la carretera mi hermana Paulina y dos de sus hijas, muy cercas de allí se hallaba su casa, así que se apearon mi mujer y mis hijas  y andando llegaron hasta la casa, con la furgoneta no tenía que hacer más que seguirlas, Una vez en la puerta , todo fueron abrazos y besos entre las dos familias; acto seguido bajamos lo más imprescindible y lo subimos a la casa, nos sentamos tranquilamente comentando nuestra  hazañas y recordando algo de la otra vez que anteriormente  recién  casados   nos hallamos  en la capital de España.

 

  Pasado como un año y medio, en diciembre de 1969,  fuimos requeridos  para padrinos de la boda de dos sobrinos,  salimos de Gerona en el tren Costa Brava  en literas, pasamos la noche en el tren, bastante bien ya que se podía ir durmiendo con el traqueteo  del tren como si te arrullaran.  La cosa que después  de la boda pasamos  cuatro días con nuestros hermanos y sobrinos. El mismo día de llegada, ya nos esperaban en la estación, después la ceremonia, el banquete con música, yo y el otro padrino nos encargamos de repartir  los puros, todo resultó perfecto, mientras tanto tuve  la ocasión de saludar a muchos primos y gente que me conocía. Terminada la boda con todo lo que conlleva, nos reunimos en la casa haciendo los comentarios de rigor, cada uno a su manera.

 

        -----FIN DE LA PAGINA 127                Gerona  marzo del 2.006