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Notas esotéricas sobre "El enclave templario de San Juan de Otero, hoy conocido por San Bartolomé, ubicado en el Cañón del Río Lobos" 

Por Pausilipo Oteo, (radiestesista)

   Partiendo de la villa de Ucero y antes de llegar a la Cuesta Galiana, se halla un puente sobre el río Lobos, cruzándole, a la izquierda, hay un camino de tierra siguiendo la margen derecha del río aguas arriba, a unos dos kilómetros y medio, hallaremos el enclave de San Juan de Otero (que así fue llamado por los Templarios) y hoy conocido por San Bartolomé.

    Es difícil llegar a saber qué causas les llevaron a estos monjes guerreros a construir, no solamente la ermita que vemos hoy, también una serie de edificaciones tanto a un lado y a otro del río. Sabemos por la historia, que los Templarios no levantaban sus edificaciones al azar, buscaban sitios mágicos y milagreros, o donde anteriormente se hallarían las ruinas de algún culto visigodo y, alargando la distancia, templo pagano o altar megalítico, por lo tanto, la ermita y su entorno, es muy posible que en el futuro, pueda revelarnos secretos hoy desconocidos.

     Las investigaciones que yo he realizado en el mencionado lugar, son dignas de tener en cuenta, ya que podrían conducir a aclarar alguno de estos secretos.

     Primeramente he de notificar que he localizado el pozo por el cual se abastecían de agua potable los Templarios, a la vista no se ve ningún rastro de él, sin embargo, la corriente subterránea que lo alimentaba, está allí, viene de la parte Este y por más que quisieron borrar y olvidar todo lo relacionado con el Temple, el acuífero sigue en el mismo lugar, esperando que alguien lo saque a la luz nuevamente. Pensando en las posibilidades futuras de este agua, si por el medio que fuera pudiera ser trasladada a las inmediaciones de la Ermita, haciéndolo salir por entre las rocas, no tardaría mucho tiempo en que tendría propiedades curativas para algunas enfermedades.

     Vayamos ahora al eje Balconcillo, Ermita, Caverna: entre estos tres puntos, se mueve una cantidad energética importante. El Balconcillo, que se halla en la parte oeste, podría haber sido en tiempos pre-cristianos un altar de sacrificios. De este punto a la Ermita, por mediación de la carga energética que decíamos antes, cabalga una corriente telúrica, que entrando por la derecha de la puerta principal, llega a colocarse en la vertical de la baldosa que se halla frente al altar de Nuestra Señora de la Salud y que es diferente a todas la de su entorno, dicen que ponerse sobre ella en estado receptivo, reporta un bienestar general.

    Desde sus inmediaciones, se ha detectado un túnel con dirección Este, que atravesando el río a unos tres metros de profundidad con relación a la superficie del agua, llega hasta la plataforma superior de la caverna o cueva grande, donde, en aquellas noches de plenilunio, los Monjes guerreros, tendrían sus conciliábulos buscando su conocimiento oculto.

      Desde este punto del túnel predicho, parte una pequeña galería ciega, la cual parece ser que contiene algún bien material y de otra índole.

      Dentro de lo poco que ha quedado escrito sobre los templarios, sabemos que eran consumados banqueros, que prestaban dinero a nobles y reyes a bajo interés, que el cheque lo inventaron ellos case tal como lo conocemos hoy.

     Pues bien; siendo que el enclave a que nos estamos refiriendo, por su geografía, por hallarse fuera de las rutas comerciales  y turísticas de aquellos tiempos, lejos de la frontera de los Hijos de Mahoma y fuera de los ojos vigilantes de la Curia y de otras órdenes, estos Monjes guerreros tuvieron mucho tiempo para llevar, esconder y guardar toda índole de cosas. Sin embargo, al disolverse la Orden tan precipitadamente por una bula del Papa, ya les fue más difícil sacarlas, y es de suponer que todos sus enemigos (que serían muchos), al "querer hacer leña del árbol caído", estarían vigilando constantemente. Entra dentro de lo posible que el mencionado túnel quedara sellado por ellos mismos, para la posteridad.